Bitácora para cuando las cosas se sienten difíciles
Bitácora para cuando las cosas se sienten difíciles es un cuaderno de acompañamiento pensado para niños y niñas que están atravesando momentos complejos. Ofrece un espacio seguro, no obligatorio y respetuoso, donde pueden dibujar, escribir, colorear o simplemente estar en silencio, a su propio ritmo. La bitácora no busca evaluar ni “resolver” lo vivido, sino ofrecer contención, pequeñas pausas de regulación y recordarle a cada niño y niña que lo que siente importa y que no está solo o sola.
Publicado : January 01, 2026
Última Actualización : January 01, 2026

Acerca de esta Lección
Bitácora para cuando las cosas se sienten difíciles es un material de cuidado y acompañamiento desarrollado por el equipo de Escuela Global para niños y niñas que están viviendo situaciones de crisis, pérdida o alta incertidumbre. No es un recurso pedagógico tradicional ni una herramienta de evaluación o diagnóstico, sino un espacio protegido de expresión y regulación emocional, donde cada niño o niña puede decidir cómo y cuándo usarlo, o incluso no usarlo.
A lo largo de sus páginas, la bitácora propone actividades simples y accesibles que combinan dibujo libre, coloreado, respiración guiada, atención al cuerpo, conexión con los sentidos y reconocimiento de emociones. Todas las consignas están diseñadas desde el respeto por el ritmo individual, enfatizando que no hay respuestas correctas, dibujos “buenos” o “malos”, ni obligación de completar las páginas. El cuaderno valida tanto la palabra como el silencio, entendiendo que no siempre es posible —ni necesario— explicar lo que se siente.
El recorrido incluye espacios para:
regular el cuerpo (colorear, soplar, respirar),
poner atención a las sensaciones corporales sin necesidad de cambiarlas,
expresar emociones de forma simbólica,
identificar lugares, personas y rutinas que brindan seguridad,
y abrir la posibilidad de compartir, solo si el niño o niña así lo desea.
La bitácora se entrega acompañada de una carta dirigida a adultos responsables, que orienta su uso desde una lógica de presencia, escucha y respeto, recordando que acompañar no significa interpretar, corregir ni forzar conversaciones. Algunas páginas funcionan también como señales de ayuda: si un niño o niña decide mostrar una página a un adulto, ese gesto ya constituye una forma de comunicación que merece ser recibida con calma y cuidado.
En su conjunto, este material no busca “resolver” lo que los niños y niñas están viviendo, sino sostener, ofrecer pequeños anclajes de seguridad y transmitir un mensaje central: lo que sienten está bien, y no están solos ni solas en momentos difíciles.